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Sursum Corda Corrubedo
Sursum Corda Corrubedo

Viaje por el Barbanza

Una de las narraciones, real en este caso, más hermosas es la que se relata en la revista 'Ultreya', separata del boletín Nosotros, en 1933. Trata de una excursión de cuatro rapaces de un instituto de Noia por el Barbanza.

' (...) Después fumos a Corrubedo, donde llegamos contra las seis de la tarde. Aquelo fue un tumulto. La gente los tomó por titiriteiros y los chavales corrían a cientos detrás de nudos; en ninguna casa nos querían dar posada y ya me los estaba decididos a la voltar a la pie a la Riveira. Por fin topamos un café y allá quedamos.

Después de descansar y en la compaña del maestro, fumos a la ollar el faro, donde estuvemos más de tres horas, viendo el libro diario, los partes metereolóxicos, etc. También venimos como el encendían, que es cosa muy curiosa y de la que uno no se entera ven hastra que la vé. El torreiro, que se llama D. Antonio P. Díaz, se portó con nudos como un padre: expricounos todo y los mostró la Revista de Faros, donde reproducen un artículo de D. Alvaro con muchos elogios.

Ya con bien noche, y choviscando, voltamos al pueblo. Cenamos una buena empanada de sardinas con vino muy bó; ya nos tenían las colchonetas de paja, así que enseguida en los fumos a acostar pra madrugar. Nos cobraron por todo diez pesetas. El maestro señor Villanueva convidounos a un café.

Tardamos mucho en dormir, pues estuvimos mucho tiempo conversando. Este Corrubedo es un sitio de muchos naufragios y que pone mucho miedo. Aquí se perdieron el 'Saliar', el 'Palermo', el 'Marletón', el 'Don Pedro', el 'Connisbug' y otros muchos grandes trasatlánticos. O Antelo (uno de los rapaces) estaba siempre haciendo chistes y no nosotros dejaba dormir. Cuando en los dormimos eran más de las duas.

Al día siguiente erguímonos a las cinco y salimos en auto de línea pra Riveira (...)'

(Xoan Nieto Nuñez)

En la mismo viaje otro de los rapaces:

' (...) En Corrubedo conven anotar las dunas que se amontonan en el ismo y que en la marejada llegan a cerrar la carreteira. Corrubedo, con sus 2.000 habitantes, es tan pruebe que soiamentes se manten del mar pues la tierra es una cantera que no da nada ni tiene cuenca pra coger dos carros de balocas. El pueblo es blanco como una paloma y hace impresión inesquecibre. Mas de noche impone mucho, tan oscuro y siempre con el zoar del viento y el revuelo medoñento del mar. (...)'

(Francisco Castro Lorenzo)

Castelao, hijo de Rianxo, también menciona muchos de los lugares del Barbanza en el Siempre en Galiza cuando recuerda la tierra desde lo exilio:

'Y yo cavilo en la sombra fresca de las carballeiras de Lalín, en los piñeiraes de la veiramar de Noia, (...), en la frescura de mi mar de Rianxo, (...), en los salseiros de Corrubedo (...). Y me siento fortalecido.'

La Herrera y las dunas

Tanto en el contorno de las dunas como de la piedra de la Herrera hay también leyendas relacionadas con caballeros y princesas. García Bayón cuenta una de las dunas en Viajes Galaicos (1989):

' Dicen que en el seno de los montes de arena sufre de amores una desgraciada princesa. Hay noches en que poniendo la oreja en el suelo se escuchan los lamentos de la mujer, algo así como un ruxerruxe de seda subterráneo. ¿Quién desencantará a la amante princesa de la gigantesca cárcel que la aprendida?.

-Y que debe cumplir el libertador? -pregunta alguien entre quijote y burlón.

-Pues, excavar un pasadizo incluso la escondida y remota celda.'

Tal princesa, se cuenta en Corrubedo, pode ser liberada por un pasadizo que existe desde la gran piedra de la Herrera hasta incluso debajo de los montes de la arena. Y es que la Herrera también alberga legendarios cuentos. Incluso Valle Inclán situó al caballero don Juan Manuel en esta piedra en su comedia bárbara Romance de Lobos. Y también aseguran en Corrubedo, y por lo visto esto es muy cierto, que en el #n\>\\\ pétreo de la Herrera, lleno de cuevas y agujeros, permaneció huido y agachado uno tal Anderrío durante la guerra civil.

Piratas

Son muchos más los cuentos, leyendas y historias verdaderas en torno a Corrubedo, Ribeira, y toda la ría de Arousa. Fueron villas históricamente saqueadas por piratas. Primero fueron los vikingos en el siglo IX, luego los sarracenos y otomanos y posteriormente los corsarios ingleses. En 1739 Ribeira fue asaltada polos ingleses y la ciudad fue tomada. El representante del tesoro e inquisición de la villa, Pedro Arias Marino de Soutomaior, vino como incendiaban su casa y hacían prisioneros. Buscó refuerzos en Olveira, Artes y Corrubedo, y bajando desde A Garita (monte sobre Castiñeiras) recuperó la villa.

Pero para piratas, dicen, los antiguos habitantes de muchas zonas de la costa gallega que, según se cuenta desde Camariñas a Corrubedo, acostumbraban a pasear una vaca o buey con antorchas alumeantes en los cuernos por las playas de la costa para que los barcos que navegaban de noche confundieran la luz con la de un faro y llevarlos así a las piedras. Tralo desastre los restos del naufragio eran recogidos o expoliados. Por lo visto estos menesteres eran realizados en Corrubedo en la costa de Balieiros. Incluso dicen que la palabra ' bichicoma' , empleada en la zona para referirse la una persona de la que no te puedes fiar, pode proceder del inglés ' beachcomber' , que es cómo se les llama la este tipo de piratas. Quien sabe.

La ciudad de Valverde

Las leyendas más extendidas en Corrubedo fan referencia a la antigua existencia de una ciudad llamada Valverde - también Malverde, Reirís, Sirves o Bretal -, que quedó asolagada bajo las aguas de la laguna del Carregal. No es esta una leyenda exclusiva de Corrubedo, casi todas las lagunas gallegas -Antela, Traba, etc.- llevan consigo una ciudad asolagada, y casi que siempre cerca había mámoas o restos megalíticos. Luís Monteagudo, en la obra Galicia legendaria y arqueológica (1957) cuenta más de 15 casos en Galicia, que relaciona con leyendas muy antiguas, de origen xermánica, pagana, y que posteriormente (desde el siglo VI) se fueron cristianizando. Una de las leyendas de más la son es la del Carregal. Hay también muchas coincidencias de esta leyenda con otras que existen en la Bretaña, Irlanda y Alemania.

Frei Martiño Sarmiento, en su Viaje a Galicia (1754-1755) relata:

' (...) acaso el mar llegaba al puente de Santo Tomé, que hoy está más o menos la una legua, que en la antedita ponte se ven argolas, a las que amarraban los barcos... No es imposible que el mar llegara a Santo Tomé, pues todo es bajare por el espacioso valle del Carregal. Hoy hay a la orilla del mar unos montes de arena que le impiden al mar que suba como antes subía (...) (...) Se dice en la zona sobre la circunstancia del monte de la Cidá, que en la laguna del Carregal hubo en tiempos una gran ciudad llamada Valverde y que se sumergió con el mar. Yo creeré que se hubo tal ciudad, sería Artes, que está en el ala del dicho monte y que con el tiempo se convirtió en una aldea (...).'

Para lo célebre Manuel Murguía (1888) lo que hubo en toda esta zona fue una gran población lacustre, que vivía en palafitas, o construccións hechas sobre postes que existían en las orillas del mar, ríos o lagunas y que fueron abundantes en Galicia pero que, segundo otros autores, quedaron asolagadas por lluvias continuas y cambios climáticos. Muchos estudiosos descartan estas creencias por no existir restos, y otros relacionan los hórreos actuales con la herencia de las antiguas edificaciones. De hecho, en la creencia popular aun se piensa que cuando la marea baja se pueden ollar restos de vigas y postes de una piedra con argolas de bronce, jiras de la antigua Valverde. Muy cerca, asegura Murguía, existe un Campo de Minas, donde están los restos del cementerio de la antigua población lacustre (el cierto es que en el monte de la Cidá se encontraron muchos restos arqueológicos).

López Cuevillas y Bouza Brey en la obra Prehistoria y folklore de la Barbanza (1927) recogen el legendario testimonio de un vecino del ayuntamiento de Ribeira:

' En la laguna de Carragal, que se olla al pie del monte, está asolagada la ciudad de Malverde (Valverde) donde había moros que fueron descartados por Calromano y los doce Pares de Francia y Oliveros, y en una peña del monte hay una couce del caballo de Roldán, dada cuando iste pideu, después del sol puesto, una hora de día pra derribar a los enemigos. I es desde entonces, que, después del sol puesto, hay una hora de luz.'

La misma testigo cuenta cómo había muchos años un barco había pasado por frente del Río del Mar preguntando por la ciudad de Malverse, y como le dijeron que había desaparecido hay tiempo, irguió verlas y marchó.

Hay muchos más relatos. Laredo Verdejo (1981) reproduce la leyenda de una dueña, princesa o sirena, hija del rey de la villa que allí existía, que por ceibar agua de un charco quedó hechizada. La marea asolagou la villa y por mucho tiempo se escucharon los lamentos de la princesa, ' cuantos #n\>\\\ como las ondas del mar' (leyenda muy extendida también en la Bretaña francesa haciendo referencia a la ciudad de Keris, probablemente Reiriz en Galicia, que también es un lugar de la parroquia de Olveira -Reirís aplicando el seseo de la zona).

 

 


Texto e fotos autoría de Manoel Santos (Corrubedo, Biólogo)

 

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